Más Allá del Hype: ¿Está el Perú listo para la Inteligencia Artificial Empresarial?

Por Geanfranco Palomino, Head of Data Science & Analytics en   YANBAL INTERNATIONAL

En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en un componente real y estratégico en las operaciones de muchas empresas alrededor del mundo. Modelos generativos, automatización cognitiva, analítica predictiva: todo esto ya está ocurriendo. Pero en el contexto peruano, la pregunta no es qué tan avanzada está la tecnología, sino qué tan preparada está la organización para adoptarla con impacto real.


Desde mi experiencia liderando equipos de ciencia de datos y en sectores como banca, telecomunicaciones, retail y actualmente en la industria de venta directa, puedo afirmar con certeza que el éxito de la IA no depende solo de la tecnología, sino del nivel de madurez organizacional. Y ese es justamente uno de los grandes retos del ecosistema empresarial peruano.

Muchas empresas hoy implementan soluciones de IA porque está “de moda”, porque hay presión competitiva o porque buscan reducir costos rápidamente. Pero pocas se detienen a evaluar si su cultura interna, sus procesos y su infraestructura de datos están listos para sostener esa transformación. La IA no es un “plug and play”. Exige inversión en talento, en calidad de datos, en ética algorítmica, y sobre todo, en una mentalidad que entienda el valor del dato como un activo estratégico y no solo como un subproducto operativo.

Uno de los principales vacíos que veo en muchas organizaciones peruanas es la ausencia de una estrategia de datos clara. Empresas que intentan hacer modelos predictivos sin tener gobernanza de datos, o que quieren usar machine learning sin haber limpiado ni integrado adecuadamente sus fuentes de información. Así, es fácil caer en el espejismo de la transformación digital sin resultados concretos.

Por eso, siempre insisto en que la madurez analítica es un camino, no una solución rápida. Y ese camino requiere liderazgos comprometidos, metodologías iterativas y capacidades internas sólidas. Más allá de construir modelos de IA, el verdadero valor está en consolidar una cultura de decisiones basadas en datos que abarque todas las áreas de la organización —desde lo comercial hasta lo logístico y operativo—, asegurando que la analítica se convierta en parte del día a día.

Además, el contexto peruano trae retos particulares: desde la informalidad en muchos sectores, hasta la escasez de perfiles técnicos especializados. Es fundamental que más empresas colaboren con universidades, que apuesten por capacitar talento interno y que construyan ecosistemas de innovación abierta. La IA puede ser una ventaja competitiva real, pero solo si se construye sobre una base sólida de personas, procesos y propósito.

El futuro no es de quienes simplemente adopten IA, sino de quienes sepan integrar de forma ética, escalable y sostenible en su operación. En ese sentido, mi invitación a los líderes empresariales peruanos es clara: antes de invertir en tecnología, inviertan en estrategia, en cultura y en talento. Porque la verdadera transformación no comienza en un algoritmo, sino en una decisión

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